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lunes, 14 de enero de 2013

Los niños y la ansiedad: cuando no es sólo cuestión de nervios


La ansiedad es una emoción básica que experimentamos todos los seres humanos. ¿Cómo se presenta en los niños?
¿Tu hijo se inquieta demasiado al separarse de ti, al ir a la escuela o por hechos que aún no han ocurrido? ¿Repite frecuentemente “qué pasaría si...?” ¿Dice sentirse aislado y solo? ¿Tiene miedo a que algo salga mal?
Si la respuesta a estas preguntas es afirmativa, es posible que tu hijo padezca ansiedad. La ansiedad excesiva también se manifiesta a través de síntomas físicos, como dolores de cabeza y de estómago, manos húmedas y frías, palpitaciones, proximidad al desmayo, noches de insomnio y una sensación generalizada de tensión.
¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una emoción básica que experimentamos todos los seres humanos. Suele aparecer como respuesta normal a un peligro o amenaza. Si bien todos sentimos ansiedad en distinta medida y en diferentes momentos de nuestra vida, en respuesta al estrés, la ansiedad que acarrea problemas es la que empeora con el tiempo.
A medida que los niños crecen, hay momentos en los que sienten miedo o perciben el peligro: la oscuridad, los monstruos o el miedo a caerse de la bicicleta son ejemplos que suponen las primeras experiencias de ansiedad. Para otros niños, estos sentimientos aparecen en situaciones sociales y de evaluación, como al hacer un examen, al conocer a otros niños o al ser objeto de una broma.

Es completamente normal tener sentimientos de ansiedad en determinadas situaciones y a determinadas edades. Con el tiempo, la mayoría de niños aprende que los monstruos no existen, que los exámenes se aprueban estudiando, y cómo deben responder a una broma. Sin embargo, para otros niños, las sensaciones de ansiedad son muy intensas o aparecen a menudo. En lugar de aprender a manejar la angustia, estos niños sufren ansiedad y se sienten cada vez peor. Afortunadamente, la ansiedad tiene tratamiento. Más del 90% de las personas que se tratan por trastornos de ansiedad se recupera por completo.
¿Cómo se presenta en los niños?

La ansiedad en los niños es muy común y puede manifestarse de muchas formas:
1.    Trastorno de ansiedad por separación:
La angustia por la separación de personas queridas y por cambios en situaciones conocidas constituye una parte normal del crecimiento. Un niño que se angustia demasiado ante la separación cotidiana de sus padres o de las personas encargadas de su cuidado puede estar sufriendo este trastorno.
El llanto, la necesidad de aferrarse a alguien, o el sentimiento de pánico ante la separación son indicadores muy comunes, así como una excesiva preocupación porque algo pueda pasarles a ellos o a sus seres queridos. También suponen claros indicios que el niño tenga miedo de que sus padres no vuelvan a casa, o que no quiera dormir solo y se niegue a ir a la escuela.

2.     Fobia social:
A medida que crecen, los niños se relacionan socialmente con otros niños, y también con adultos. Sin embargo, algunos niños sienten ansiedad ante la proximidad de ciertas situaciones sociales.
Tienen dificultades para hablar en voz alta en clase, unirse a una conversación, hacer amigos y hablar con ellos, hacerse valer o participar en las actividades de las clases de educación física y de música. Estos niños suelen inquietarse demasiado por lo que piensan los demás y muestran una excesiva preocupación por si hacen o dicen algo embarazoso. Manifiestan mucha ansiedad y evitan estas situaciones por miedo a hacer el ridículo o a ser objeto de críticas.

3.     Trastorno de ansiedad generalizada (TAG):
Los niños con este trastorno se preocupan por todo tipo de cosas, desde el rendimiento escolar y la salud hasta cuestiones familiares y lo que sucede en el mundo. Si bien es normal mostrar preocupaciones, los niños con TAG no pueden dejar de inquietarse, aunque se les dé consejo. Tienden, además, a presentar síntomas como irritabilidad, alteraciones del sueño y molestias o dolores musculares causados por la preocupación.

¿Qué puedes hacer para ayudar al niño con ansiedad?

  • Aunque lo más normal es que el padre o la madre quieran ayudar a su hijo evitando o escapando de las situaciones que lo angustian, esto sólo contribuye a prolongar su ansiedad. En lugar de rescatarlo, ayúdale a afrontar sus miedos y elógialo por cada intento que realiza para encontrar una solución.
  • Los niños imitan las conductas y emociones expresadas por sus padres y, cuando necesitan orientación, se fijan en ellos. Por ello, es importante que controles y manejes tus propias reacciones ante situaciones que provocan angustia y ante la ansiedad que pueda manifestar tu hijo.
  • Puedes ayudar al niño con ansiedad a darse cuenta de que sus pensamientos están interfiriendo en su rendimiento, y alentarlo a formar ideas más racionales y objetivas que sustituyan los pensamientos negativos automáticos.

¿Cuándo se debe buscar ayuda profesional?

Es normal que los niños se angustien de vez en cuando. Si la ansiedad de tu hijo se intensifica y comienza a interferir en su desarrollo escolar o en las relaciones con sus amigos y familiares, es probable que necesite ayuda profesional. 

Las investigaciones indican que las intervenciones cognitivo-conductuales en niños con ansiedad resultan muy eficaces.



Documento obtenido de:

FAROS Sant Joan de Déu , plataforma digital de promoción de la salud y el bienestar infantil del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona. (Enlace)



lunes, 3 de diciembre de 2012

Técnicas relajación para niños y adolescentes



Las emociones intensas, especialmente las negativas (ira, agresividad, estrés....), cursan con un alto nivel de actividad fisiológica Por el contrario, los estados de tranquilidad suponen un nivel de activación fisiológica mínimo. Conocer y aplicar estas técnicas supone un potente recurso para combatir las emociones negativas, ayudar a generar estrategias para el control de ciertas conductas; y afrontar o reducir eficazmente miedos, ansiedad o síntomas depresivos.
Durante la infancia, son los padres los que deben guiar y supervisar las distintas técnicas, no obstante, a medida que el niño va aprendiendo y haciéndose mayor puede irlas practicando él mismo e incorporarlas como un mecanismo habitual para afrontar diversas situaciones de estrés.
Practicar técnicas de relajación desde la infancia supone, además, crear unos espacios de interacción padres-hijos y afianzar vínculos afectivos. 

     1.   Introducción
     2.   ¿Qué es la relajación?
     3.  Técnicas de relajación según la edad
             a)   Primera infancia (de 2'5 a 6 años)
             b)   Infancia (de 7 a 9 años)
             c)   Preadolescencia (de 10 a 12 años)
             d)   Adolescencia (de 13 a 17 años)
     4.   La relajación progresiva de Jacobson 
     5.   La relajación pasiva 
     6.   La relajación autógena 
     7.   La respuesta de relajación 
     8.  Aplicaciones en diferentes problemas y trastornos 

Para ampliar los contenidos, pulse aquí



Recursos educativos totalmente accesibles y gratuitos.
Un ejercicio práctico de relajación tipo " Contracción - distensión " 

Comenzaremos relajando el cuerpo, realizaremos la técnica sentados cómodamente uno en frente del otro, con ropa cómoda que no apriete y en una habitación tranquila con buena temperatura y con luz ténue, podemos acompañar el procedimiento con música.

û  Brazos: Estiro el brazo hacia delante poniendo el puño duro. Tenso durante unos segundos y relajo, hacemos hincapié en la sensación de tensión y en la de relajación para que el niño lo diferencie (está muy duro, ahora está muy relajado, el brazo me pesa no puedo moverlo…) Realizamos el ejercicio dos veces con cada brazo. Primero el derecho y después el izquierdo.
û  Hombros: Subo los dos hombros hacia arriba, lo mantengo unos segundos y suelto los hombros. Se hace dos veces.
û  Espalda: Hecho los dos brazos hacia atrás como si fuera a juntar las manos, mantengo unos segundos y suelto. Se hace dos veces.
û  Abdomen: Aprieto muy fuerte la barriga, comprueba con tus dedos que tu barriga está muy dura. Igual que el anterior.
û  Piernas: Estiro hacia delante la pierna con la punta del pie también hacia delante, mantengo unos segundos y suelto. Realizo la actividad dos veces con cada pierna.
Todo junto: Relajo las piernas, brazos, hombros y abdomen a la vez. Tenso todas estas partes de la forma explicada anteriormente. Lo realizo solo una vez.
û  Ojos: Apretar los dos ojos fuertemente, mantenemos unos segundos y soltamos. Dos veces.
û  Labios: Juntar los labios y apretarlos fuertemente, mantenemos unos segundos y soltamos. Dos veces.
û  Frente: Pon la frente como si estuvieras enfadado/a, arrugándola. Igual.
û  Mofletes: Coloca la boca como si fueras a soplar. Igual.
û  Orejas: Difícil. Concéntrate en ellas e intenta subirlas hacia arriba. No te preocupes sin lo consigues. Igual.
û  Cuello: Apretamos los dientes muy fuerte. Igual.
Todo  junto: Intentamos tensar toda la cara junta, ojos, labios, frente, orejas y cuello. Lo realizo una vez.
Después intento realizar cuerpo y cara y conjuntamente, tenso piernas, brazos, hombros, abdomen y la cara a la vez. Lo realizo una sola vez, insisto en la relajación de todo el cuerpo, cierro los ojos y noto como mi cuerpo está muy pesado y muy muy relajado no puedo moverlo.
Para finalizar, un masaje. Cojo las piernas del niño/a y las balanceo lentamente comprobando si están flojas, hago también lo mismo con los brazos. Por último, realizo un masaje en la cara, con ambas manos realizo masajes circulares en las sienes, mofletes, frente y barbilla, mientras en niño/a permanece con los ojos cerrados.


martes, 13 de noviembre de 2012

Ansiedad en niños con Trastorno por Déficit de Atención, TDAH


Resumen de la conferencia “TDA-H y ansiedad” de la Dra. Maite Ferrin, realizada en Pamplona, el 15 de junio de 2012, en el marco de la VI Jornada de Actualización en Psiquiatría Infantil y Adolescente.



Según Maite Ferrin, psiquiatra del Servicio Navarro de Salud, la presencia de Trastorno por Ansiedad (TA) se ve en uno de cada tres niños. Entre el 15 y el 30% de los niños diagnosticados con Trastorno por Déficit de Atención y/o Hiperactividad (TDA-H) padecen ambos trastornos de manera comórbida (presencia de más de un diagnóstico que se da en un individuo simultáneamente)

El pronóstico que se hace de la ansiedad en los casos de TDA-H, es que el TDA-H disminuye con el crecimiento y que la ansiedad fluctúa durante la adolescencia y edad adulta. Sin embargo si los niveles aumentan en la edad adulta evoluciona a otro trastorno de ansiedad.

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